Exploramos un pequeño hotel ubicado en la provincia de Guadalajara sin recopilar muchos datos del lugar.
FOTO 2025
FOTO 2009
En Zonas Abandonadas recorremos lugares olvidados por el tiempo, todo ello con curiosidad, respeto y un toque de misterio. Nuestras publicaciones invitan a imaginar la vida que alguna vez existió en esos espacios silenciosos.
Exploramos un pequeño hotel ubicado en la provincia de Guadalajara sin recopilar muchos datos del lugar.
FOTO 2025
FOTO 2009
Reportaje anteriores.
HISTORIA DEL BUS
Solo cinco personas conocen cómo llegó este vehículo a la
parte más alta del municipio: dos de ellos fallecieron y el resto guarda
silencio para honrar la memoria de su vecino
En este municipio de Soria, donde las calles, de no más de
dos metros de ancho, jamás permitirían la conducción de un vehículo como este.
De matrícula LF257, el autocar de un color rojizo, algo decolorado y con una
señal de tráfico en su interior, llegó al pueblo en 1986.
Solo cinco individuos estaban allí el día que los hechos se
produjeron. Nadie más lo sabe, ni siquiera sus familias. Son los únicos
testigos. “Dos de los que lo subieron yacen bajo tierra”
Se cree que la persona que lo subió era Miguel Benito que murió
con 54, por lo que hoy en día alcanzaría los 71, Miguel se hizo con él en
España: Se lo compró a un hippie que vivía dentro. En la planta de arriba no
hay asientos y tiene diferentes departamentos, el bus no esta abandonado esta
en una finca privada donde hoy sirve como refugio para los gatos callejeros de
Arbujuelo
Bargas es un apeadero ferroviario situado en el municipio español de Bargas, en la provincia de Toledo. Antiguamente estuvo clasificado como una estación y llegó a ser un nudo ferroviario de carácter secundario. En la actualidad las instalaciones no disponen de servicio de viajeros.
HISTORIA DE LUGAR
La estación entró en servicio en junio de 1876 con la
inauguración del tramo Madrid-Torrijos de la línea Madrid-Cáceres que estaba
construyendo la Compañía del Ferrocarril del Tajo,[3] la cual pasaría a manos
de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Cáceres y Portugal en 1880. En aquel momento Bargas era una estación pasante. Los problemas económicos de
esta empresa llevarían a la intervención del Estado, que en 1928 asignó la línea Madrid-Cáceres (y todas sus instalaciones) a
la recién creada Compañía Nacional de los
Ferrocarriles del Oeste. Bajo gestión de la compañía «Oeste» entraría en
servicio, en septiembre de 1938, la línea Bargas-Toledo.[3]
En 1941, con la nacionalización de los ferrocarriles de
ancho ibérico, las instalaciones se integraron en la red de la recién creada
RENFE. Durante estos años la estación disfrutó de la condición de nudo
ferroviario, al ser bifurcación de dos líneas férreas. En aquella época las
instalaciones disponían de varias vías de servicio, un muelle-almacén de
mercancías, etc.[4] Sin
embargo, la línea Bargas-Toledo fue cerrada a los
servicios ferroviarios en 1947 y se declaró
clausurada en 1955,[5]
siendo desmantelada. Esto devolvió a las instalaciones a su condición original
de estación pasante.
Desde enero de 2005, con la extinción de la antigua RENFE,
el ente Adif es el titular de las instalaciones ferroviarias.
Exploramos el solar donde en su día estuvo la fábrica donde enterraron a Anabel Segura.
HISTORIA DEL CASO
El 12 de abril de 1993, Anabel, de 22 años, salió a correr
por la urbanización Intergolf de La Moraleja, en Alcobendas (Madrid). La joven
estudiante de empresariales no sabía que su rutina diaria acabaría en tragedia.
Dos hombres, Emilio Muñoz y Cándido Ortiz, sin antecedentes criminales, pero
desesperados por las deudas, la raptaron en una furgoneta blanca con la
intención de pedir un rescate.
Sin embargo, su plan se desmoronó rápidamente. Esa misma
noche, tras deambular con Anabel por las carreteras de Madrid, Ávila y Toledo,
los secuestradores decidieron asesinarla en una fábrica abandonada de cerámica
en Numancia de la Sagra. Estrangularon a la joven y enterraron su cuerpo, pero
durante más de dos años, hicieron creer a todos que seguía con vida.
Tras el asesinato, los criminales realizaron 14 llamadas a
la familia de Anabel, exigiendo cantidades ingentes de dinero por su rescate.
Incluso proporcionaron una supuesta prueba de vida: un casete donde la voz de
una mujer, en realidad Felisa García (esposa de Emilio), se hacía pasar por
Anabel. El audio fue difundido masivamente en los medios, y tanto la familia
como el país entero se aferraron a la esperanza de volver a la joven con vida.
El avance crucial y con el que se empezó a despejar la
enorme montaña de dudas llegó gracias al análisis de las grabaciones. Los
expertos en acústica forense de la Policía Nacional crearon un "pasaporte
vocal" de uno de los secuestradores. Determinaron que su acento y ciertas
palabras, como "bolo", eran características de la zona de Toledo.
Además, las grabaciones públicas permitieron que un ciudadano reconociera la
voz de Emilio Muñoz, un repartidor que había trabajado en La Moraleja.
La condena de los culpables
El 28 de septiembre de 1995, Emilio, Cándido y Felisa fueron
detenidos. Emilio confesó el crimen y reveló la ubicación del cuerpo de Anabel,
poniendo fin a 900 días de incertidumbre y angustia para su familia y para
España entera.
Cívica es una pedanía de Brihuega, en la provincia de
Guadalajara (España). Se sitúa en una ladera de los escarpes calizo sobre el
valle del río Tajuña, y a pie de la carretera CM-2011.
Destacan las fuentes naturales que manan de la roca formando
cascadas que vierten al Tajuña y el conjunto de galerías y escaleras excavadas
en la roca y protegidas con balaustradas, obra encargada en los años 1950-1970
por el sacerdote de la cercana localidad de Valderrebollo y llevada a cabo por
Hipólito Henche.
En sus Viaje a la Alcarria, Camilo José
Cela comparó a Cívica con una aldea tibetana “o el decorado de una
ópera de Wagner". Aunque la analogía tampoco es demasiado acertada, cada
uno puede sacar sus conclusiones cuando desde una distancia prudencial
contempla ese grupo de galerías, escaleras, arcos, balaustradas,
terrazas, rellanos y hasta ventanas ojivales horadadas en la toba, nombre
técnico de la formación rocosa que ha servido de lienzo.
El lugar está abandonado, es propiedad de dos hermanos que lo
están reconstruyendo para hacer un hotel rural, ofrecen visitas por 2€.
teléfono visitas guiadas: 601 167 923